jueves, 23 de octubre de 2008

A modo de presentación

Al principio, mi vida se me figuraba como un cuenco o recipiente que ya venía con cosas que alguien puso allí y yo no podía modificar.

Luego, muy pronto, jugué a ignorar esas cosas y empecé a encimarle cosas nuevas, incluso a presión. Obviamente, a veces el recipiente se desbordaba y varias veces llegó a astillarse un poco.

Un día, no tan pronto, descubrí que no existe un solo tipo de cuenco, que los hay de diferentes materiales y colores... y que uno puede elegir!

Al elegir, me gustó el transparente y el traslúcido, porque dejan pasar la luz, ver lo que hay dentro y reflejar los colores.

Cuando me animé (es decir, me asocié con mi ánima o alma), probé colocarlo debajo de una Fuente o cascada, donde el agua fluye constante, algo así como el río de la vida.

Cosas maravillosas comenzaron a pasar: el cuenco parece estar permanentemente lleno y vacío a la vez bajo el fluir del agua.

Seres y experiencias nuevas pasan por él modificándolo momentáneamente con sus luces y sus sombras pero sin resquebrajarlo, porque fluyen naturalmente por los bordes siguiendo el curso de la corriente.

Yo no intento retener ni una gota. Observar el manar de la fuente, me ha enseñado que todo es realmente uno, y por eso intentar retener algo me distrae de la maravilla de disfrutarlo mientras está pasando.

Según el momento, siguiendo el juego de las luces y las sombras, a veces a pleno sol y otras a plena luna, los límites del cuenco parecen desaparecer. Se convierte en uno con el agua, sus límites, que me parecían sólidos se desdibujan y desaparecen en el conjunto. Por más que abro mis ojos físicos no lo puedo ver, entonces me dedico a escuchar el sonido de la corriente de agua, que es música suave y sanadora para mí.

Ahí no existe la mente, sólo el sentimiento. Ahí siento que por un instante he llegado a un lugar nuevo y maravilloso, pero sólo por ese instante, que parece eterno... supongo que el siguiente paso sería el darme cuenta, experimentándolo, que yo también soy parte del todo, parte del agua, del cuenco, de la luz y de la sombra... pero todavía estoy intentando aprender a nadar.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Ela, qué precioso lo que pusiste! me llena de paz, yo también me conecto con el agua, el agua es vida, y debemos cuidarla; no sé si leíste mi poema Dulce lecho, en él puse mi sentir, mi amor por, en este caso, el río Uruguay; me gustaría saber tu parecer en este asunto de las papeleras.
Te felicito por tu espacio lleno de luz.
Besos.
naná

Ela dijo...

No lo leí aún (tenés tantas cosas escritas!!!), en un rato lo busco.
Lo de las papeleras, uf, quiero que este espacio siga lleno de Luz!!! Y me parece que estos temas están llenos de las mezquindades humanas, de intereses económicos que nosotros ni nos imaginamos, negociados, etc. Pienso que lo mejor es empezar por uno mismo. Yo no sé si la gente que se pone tan agresiva e intransigente con sus "vecinos-enemigos" lo hace de manera consciente. Si en sus casas en el día a día tienen tan presente el tema ecológico. ¿Cuidarán de no tirar aceites o cualquier otra cosa contaminante por la pileta de la cocina o en el baño, que también afecta al río? ¿Separarán los residuos orgánicos de los otros? ¿Les ensenarán a sus hijos a no tirar bolsas o papeles al piso o al agua? Mi idea es la de no juzgar a nadie. Pero pienso que todos somos responsables de la realidad que vivimos,unos más otros menos. Las actitudes extremistas no son buenas, y en toda esta historia, armada por intereses ajenos a la gente común,esa misma gente ha dicho y hecho cosas tremendas en contra de sus otrora "hermanos".Y los medios de "in-comunicación" hacen su parte, en nombre del rating, que no es muy santa tampoco. Y nuestros gobiernos... títeres ambos de los poderes económicos a los que nada les importa más que sus ganancias monetarias, auqnue eso signifique pérdidas irreversibles en otros aspectos.
Luz, Luz, Luz en las mentes y los corazones de los hombres es lo que deseo y envío a diario.

Anónimo dijo...

Exactamente, es así. Sabés? a mi como uruguaya a menudo me preguntan de que lado estoy, y yo les respondo, del lado del río; es que me duele que se valore tan poco, y lo digo tanto de un lado como del otro; yo sé que todos en alguna u otra medida nos equivocamos, pero creo que no nos detenemos a pensar seriamente que el día de mañana el dinero no nos va a salvar; no sabés como me duele esta controversia entre nosotros, entre familia, no apruebo los cortes, los he padecido, pero no lo digo por eso, sino porque es una arbietrariedad extrema, nadie que se jacte de vivir en democracia puede cortar el libre paso, sea de la nacionalidad que seas y aun estando de acuerdo en un principio con lo que se pide. Perdona que este tema no pegue en tu espacio, mas no podemos ser indiferentes.
Un beso y que estés bien.
naná