
Esta es una imagen magnífica bajada de internet que representa nuestros hemisferios cerebrales y sus funciones.
En la práctica, la parte derecha es la que rige el lado izquierdo de nuestro cuerpo y la parte izquierda la que rige el lado derecho.
El hemisferio izquierdo se relaciona con lo masculino, con la energía masculina: es la parte práctica, capaz de realizar cálculos, la de los pensamientos lineales, la que lleva a cabo e impulsa cosas con decisión, se encarga de lo concreto.
El hemisferio derecho se relaciona con lo femenino, con la intuición, la creatividad, las emociones, el arte, lo sutil.
Desde este punto de vista o análisis, metafísicamente hablando, podemos hacer una lectura de nuestros síntomas físicos para comenzar a escarbar en su origen y por lo tanto aportar a restablecer nuestra la salud cuando la hemos perdido. Para esto basta aprender a "leernos" o interpretarnos de una manera nueva. Podemos relacionar cada parte de nuestro cuerpo físico con la asociación que hacemos al analizar su función y también a las frases hechas que repetimos sin darnos cuenta. Las piernas nos trasladan de un lado a otro, indican la dirección en nuestra vida y la acción; la columna nos sostiene, nos mantiene erguidos (o no) ante el mundo y sus desafíos ; los brazos, las manos, nos conectan con el exterior abrazan o rechazan las situaciones, a veces el no "querer dar el brazo a torcer" ante alguna situación es probable que sin saber cómo nos fracturemos el brazo y tengamos que tener obligadamente el brazo doblado por un yeso; los ojos son nuestras ventanas al exterior, nos muestran lo que queremos y lo que no queremos ver. Cuando no queremos ver algo... es habitual tener problemas en los ojos, cuando hay situaciones que nos irritan los ojos aparecerán irritados, unos ojos inyectados en sangre denotarán una gran ira.
También tiene que ver qué lado es el afectado, si es un miembro del lado izquierdo denotará algún conflicto con la parte femenina nuestra (no importa a qué género pertenezcamos ya que todos contenemos las dos esencias) o con alguna mujer, ya sea madre, hermana, amiga, esposa, amante, jefa, vecina. Y si el afectado es el lado derecho del cuerpo tendrá que ver con algún conflicto con nuestra parte masculina o con algún hombre de nuestro entorno.
Los órganos internos y sus afecciones también tienen su significado en este sentido, cosa que habiéndonos introducido en el tema ya resulta fácil de deducir o leer. Como que los pulmones representan nuestra capacidad para inspirar la vida; el estómago es el que digiere ideas o situaciones nuevas; los intestinos contienen y desechan situaciones que ya no nos sirven, por lo tanto el estreñimiento significaría que no estamos siendo capaces de resolver o deshacernos de cosas que ya no nos sirven en la vida.
Este es un pantallazo de un tema que me resulta apasionante no sólo porque vengo interiorizándome en él desde hace tiempo sino porque es muy fácil de comprobar en la práctica. Primero en uno mismo y nuestro entorno más cercano, que es como considero es la forma más genuina de aprender y aprehender las cosas, y luego con los demás. Que en mi caso es con mis pacientes, mis mayores maestros y espejos donde mirarme.
Adhiero a la idea de que la salud y la enfermedad son las dos caras de una misma moneda. Algo así como el yin y el yang de los orientales, la luz y la oscuridad, el bien y el mal. Ambos se complementan. Y la enfermedad no es sino la luz roja que se enciende para avisarnos que algo en nuestra vida no está bien; primero nos envía pequeñas señales y si no las atendemos llega a desencadenarse la patología.
Pero también todo evoluciona y cambia... como está sucediendo con nosotros y nuestro planeta, por lo tanto de alguna manera vislumbro que este concepto también evolucionará y que cuando termine la depuración general necesaria llegaremos al punto tal de armonía que no necesitaremos de la existencia de la enfermedad para que venga a indicarnos que algo en nosotros se ha salido de rumbo. Está llegando el momento en que nuestros hemisferios cerebrales se unifiquen y se interconecten fluidamente, armoniosamente. Ya está sucediendo desde hace tiempo y puede comprobarse fácilmente cuando vemos cada vez más hombres conectándose con su parte femenina y asumiendo roles que antes eran impensados por estar asumidos sólo por las mujeres. Y a la inversa también, las mujeres cada vez en forma más generalizada (porque en todas las épocas hubo adelantados, pero eran casos excepcionales) han ido sacado a la luz su parte activa, relacionada con el hemisferio izquierdo, su parte masculina. Pero como se sabe, cuando algo ha estado mucho tiempo polarizado, inclinado extremadamente hacia un lado, al soltarse la tendencia al principio es a polarizarse en el otro extremo, luego irá fluctuando (imaginemos un péndulo balancéandose de derecha a izquierda y viceversa) hasta encontrar finalmente el justo y armonioso equilibrio. Que dicho sea de paso, en cuestiones de salud es el estado ideal.
Imaginen que maravilloso será cuando empecemos a utilizar esas partes de nuestros cerebros que han estado inactivas! Hay estudios científicos que señalan que los cerebros de los nuevos niños ya vienen provistos de unas cualidades que en nosotros eran impensadas. Bueno, pero este es otro tema que da para otra entrada más adelante...
Si les interesa el tema recomiendo nuevamente el libro "La enfermedad como camino", de Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke (lo tengo en versión word, si desean que se los envíe me lo piden por correo). Y también "Sana tu cuerpo" de Louise Hay.
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