Sin duda estamos ya viviendo en la Nueva Tierra. Lo sepamos o no, los cambios se suceden continuamente. Desde nuestra percepción del tiempo lineal, de la duración de los días, hasta los factores climáticos que despistan a los estudiosos del tema que parecen no ser capaces de predecir sin errores el estado del tiempo de un día para el otro. Nos encontramos a diario cada vez con más personas que prescinden de escuchar los pronósticos meteorológicos… quizá porque de lógicos ya tienen poco. Y cada vez más gente se guía por su propia percepción: resulta más fácil salir a la puerta y dedicar unos minutos a mirar el cielo y percibir en carne propia si sentimos frío o calor. Suele ser más común llevar un saquito para la vuelta, un pañuelo para el cuello y tal vez un paraguas en la cartera. Y en la misma jornada podemos pasar de una tormenta de agua y viento a un sol radiante de una hora a la otra.
Con todo esto, no es raro que nuestros cuerpos se hallen experimentando los mismos vaivenes.
Así como la Tierra se está depurando mediante esos fenómenos que a simple vista catalogamos como “malos” (tsunamis, terremotos, sequías, o lluvias en exceso en estaciones en las que eran inhabituales, etc.), nuestros cuerpos físicos y nuestros cuerpos sutiles mediante las enfermedades o síntomas más o menos graves se depuran también. Y se preparan para abarcar y vivir con intensidad estos nuevos tiempos que ya están aquí.
No tengo dudas de que este es un proceso que estamos viviendo como humanidad toda. No tengo dudas de que es algo que nos ocurre a todos seamos o no conscientes de ello. Cada quien le pondrá el nombre que desee, lo llamará de la manera que mejor le parezca. Habrá quienes deseen buscar y experimentar más allá, quienes lo nieguen y se evadan culpando a la fatalidad o a Dios, y quienes elijan “irse” o morir.
En este contexto es que yo elijo y emprendo esta tarea de escribir y contar algunas cosas. No tengo un esquema predeterminado a seguir, dejaré que mi alma, mi corazón y mi espíritu me guíen a través de estas páginas, las que salgan, ya que me mueve el deseo de servir y de comunicarme desde lo más genuino que he descubierto en mí que es la alegría de Ser y Estar viva en estos tiempos que corren.
Se me ocurre que hablaré de todo un poco. Tal vez incluya frases que he leído y me han marcado ayudándome en momentos importantes. Tengo cuadernos repletos de anotaciones de ese estilo. Podrán ser letras de canciones. Y también recetas culinarias que encuentro mechadas en esos cuadernos que narran momentos que he pasado. También hay extractos de libros sobre el origen y significado de diversas patologías, apuntes sobre distintas terapias, ejercicios físicos y de visualización, meditaciones, lecturas para recomendar, páginas web para visitar, y seguramente anécdotas varias.
Bienvenidos a compartir esta porcioncita del Universo conmigo. Ojalá estas letras ayuden a alguien o muchos a reflexionar, a reír, y a “esperanzar”. No me mueve otra cosa que las ganas de compartir y disfrutar de esta vida que merece ser vivida sin miedos y sin dolor, siempre jugando y eligiendo el lugar de la alegría.
Los invito a barajar y dar de nuevo.
2 comentarios:
Tenés mucha razón, no debemos dejarnos llevar por los agoreros del dolor, hay que mirar a nuestro alrededor y tratar de no perdernos nada de los que nos brinda la naturaleza, aunque no tengas cerca un lugar tan bonito como el tuyo, el Sol sale para todos y siempre tenemos una plantita, una mascota y muchos hermanos cerca para amar.
Un beso.
naná
Sí, pienso que hay que tratar de mantenerse en armonía, en nuestro centro. Eso no significa indiferencia, sino por el contrario mantenernos sanos y enteros para poder ayudar. Y el ayudar a veces pasa por la acción y otras con solo Ser basta. La energía se irradia siempre, y si es buena, mejor!!! Y está bueno saber que podemos elegir, por ejemplo dónde queremos estar. Nuestros pensamientos son poderosos y sumamente creadores de realidad.
Gracias por tus visitas!
Otro beso
Ela
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